En el tren

I.

La bruma de la mañana aplasta mi cara,

el tiempo sordo acelera el paso,

temprano es tarde,tarde , tarde,

dos sílabas obsesivas en esta vida mía,

resuenan por mi espalda,sobre mi pecho,

la ansiedad vence,la calma huye.

 

La taza de café sobre la mesa espera que le extinga el paso,

pero quema,

tar-de aún resuena,soy clemente,

la taza , la taza,mejor mañana,

la dejo,voy por un taxi.

 

La calle luce inquieta,

los inconclusos tejen senderos sin mirarse,

el semáforo rojo, roto, no cambia,

la bulla explosiona, intranquiliza,

se para a mi lado,

me sacude el brazo,me aturde.

 

El taxi pacta conmigo 6 soles y media luna,

y en seis teclas de una canción que no imprime melodías,

en seis, en siete, en seis,

me lleva al tren.

 

II.

El tren selva, el tren planta, el tren verde…

El tren pasto, el tren río, el tren vida

con 3 mil obreras vidas, se acerca…

 

Corro tras la manada,

me empujan, me aprietan,

voy venciendo, el tiempo apremia;

yo, obrera de un turno blanco,

logro pasar…

 

En veinte minutos sin pausas,

observo la humanidad que nadie ve,

las manos sucias,

la vejéz que nadie auxilia y que todos temen;

el rostro triste de un anciano que cuelga una bolsa costal sucia que huele a comida y creo saldrá a vender;

una diva sin nombre con tacones,

un terno que cuelga un maletín y lleva zapatos sucios,

olores fétidos, sudor, bebés, llanto,

olores sucios a cuerpo, a hombre, a mujer, a trabajo duro;

respiro de mi gente, de mi pueblo;

somos nosotros, los que nadie observa, los que no importan, los de segunda,

los que mueren con candados en el calor del infierno de los que importan.

me aprietan, quizás se soban, no sabré,

no hay aire, no hay opciones, y tengo miedo,

la luz llega pero no hay ventanas,

el amigo Koch debe andar cerca,

y si tosen, colapso.

 

Me pregunto,

por qué no hay ventanas en un tren de tres mil obreras vidas?

Y sé la respuesta,

no importamos;

a los pobres no se cuida, se elimina,

sin violencia, con decidia.

 

En el mar de asfalto del gran Grau, van a nadar muchos,

y me siento,

entonces discierno entre de todas partes lejos o el móvil;

abro las partes y veo que hoy es diciembre,

y sin decir diciendo te convoco aquí: paz,

en el tren.

 

IMG_20181206_102659.jpg
Libro: Lejos de todas partes, C. López Degregori.
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