No

No, la palabra más diminuta,

Iracunda, cruel, de una fuerza que ciega,

No, evocan los intrépidos,

Los que sin miedo al olvido,

Se atreven a irse…

Y el silencio, impiadoso, te dice: no;

Y nosotros, los duendes temerosos,

Revoloteamos entre los detritus,

Los remanentes de una historia que concluyó,

Que finiquitaron sin posibilidad de apelaciones.

No, uno intransigente, se planta firme ante mi desasosiego, mi turbación…

No, y mi angustia crece,

Insisto inútilmente, y busco un sí…

Un sí, disfrazado, piadoso,

Un sí, que dé vida, que calme,

Que consuele…

Un sí, temporal, que funcione como puente, como intermedio, como alimentador,

Hacia una brisa suave, hacia un despertar sereno, hacia unos ojos nuevos.

Y busco un sí, pero tu no, me derrumba, y desisto..

Y entiendo,

que buscar en tí…. Un sí…

Es como arar tierra infértil,

Con el final de las uñas,

del final de nuestros dedos…

 

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