Cielo conoce a Colón

En el medio del mundo, dónde el sol calienta más y nos acaricia siempre, en un mar salado y tibio vivía Colón.

Él, un delfín listo y jóven se había mudado con su familia delfín a una piscina salada para trabajar entreteniendo a los niños; se llenaba de emoción al saltar y darse volantines en el aire ante los aplausos, sonrisas y euforia de los niños. Colón era el rey del show.

Cielo había venido de muy lejos, sus papás habían planeado el viaje meses atrás, y todos estaban entusiasmados queriendo conocer a la estrella de agua y sal.

Mamá le pidió a Cielo que se bañe bien, que se retire aretes, y que no quede nada de perfumes. O bloqueador solar, porque había leído que podían irritarlo y lastimarlo.

Cielo quedó sólo con su ropa de baño de sirena y su chaleco salvavidas, sus papás también listos, hacían cola para el espectáculo.

Entraron con cuidado a la piscina que era ahora el nuevo hogar de Colón; junto a ellos muchos entraban felices esperando el momento para ver a este magnífico cetáceo que muda de piel cada dos horas, danzar, saltar, jugar.

De pronto apareció Colón, hermoso y tierno; sin embargo, Cielo se impresionó, no imaginaba que sería tan grande y sintió miedo.

Papá! Tengo Miedo Vámonos! Y se escondía por detrás,
Sí estás conmigo, nada malo va a pasarte, respondía su padre.

Empezó el show, Colón saltaba tan alto que lograba darse una, dos, tres piruetas y el agua que salpicaba bañaba a todos los presentes; el júbilo era inmenso.

Al contrario de todos los demás, Cielo se negaba a ver. El jefe de Colón, un experto entrenador quién también lo cuidaba y quería, tenía hielos y comida; tiraba un hielo a un punto en la piscina y marcaba el camino que seguiría la estrella, Colón iba a aquél punto , volvía a saltar.

De pronto, Colón le dió un beso a cada niño, y ellos lo acariciaban como agradeciendo, encontrando en nuestro amigo una textura tan suave que desconcertaba.

Le tocaba el turno a Cielo pero no lograba abrir los ojos; su papá la abraza fuerte y le dice: Nada malo te va a pasar, estás con tu papá! No dejes que el miedo te paralice, puedes perder experiencias, y estás pueden no repetirse.

Cielo se sintió amada, protegida y segura, dejó de tener miedo; sin darse cuenta Colón también le dió un beso y a diferencia de los otros niños, nadie le pidió que lo hiciese, parecía no querer separarse de ella, parecía entender su temor y quería consolarla, mostrarle que estaba segura; Cielo también lo acarició.

En otro momento todos levantaron la mano y Colón se acercaba uno por uno, Cielo ya sin miedo lo hizo también y al sentir a Colón cerca su emoción fue tan intensa, que su sonrisa no encontraba un fin.

Entonces, todos aplaudieron, había una fiesta. Colón volvió a danzar, saltar, jugar. Cielo era infinitamente feliz.

Al finalizar el evento, se acercó su mamá y también conoció a Colón; estaban tan contentos que les tomaron una foto. Al salir todos, Cielo le contó que tenía miedo pero lo venció. Ella había tenido su primera aventura.

Ya una vez fuera de la piscina, caminando abrazadas mamá e hijita, le dijo: Mamá cuando sea mi semana especial en el nido tienes que llevar mi carta y nuestra foto con Colón, que mis amigos sepan que el miedo se vence, y empieza el show.

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